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ORGULLOSAMENTE NAUCALPENSES.
Datos Culturales de Naucalpan.
Continuación No. 22

SECCIÓN CULTURAL

Por: Vicky Poery

No se quedaban atrás la admiración y los calificativos que entre ellos externaron acerca de la belleza, organización, abundancia, higiene y cuidado del rico y variado zoológico imperial de la gran Tenochtitlan.


Según sus comentarios así se veía, escuchaba, sentía y disfrutaba el hermoso fenómeno de la fauna y de la flora del rico mundo natural del México prehispánico, algo que sobresalió (perdónese la redundancia) por encima de lo ya sobresaliente fue el asombro que los invasores vivieron al observar la grandiosa construcción de la plaza (mercado de Tlatelolco) su delimitante ubicación y señalamiento por circundantes portales de notable construcción, en cuyo interior había entre muchas otras cosas todas en su debido apartado, de gallinas, pavos (guajolotes) codornices, palomas, conejos, venados, artes de todas clases, fruta, verduras, cosas de barro y cerámica, perrillos, dulces, miel, golosinas, madera fina y de leña, herbolaria, mantas etc.


Soldados que habían estado en varias partes del mundo tales como Constantinopla y Roma decían que jamás habían visto una plaza tan grande de tal multitud comprando y vendiendo, también ordenada, limpia y cuidada surtida y vigilada, además de que la compra-venta era juzgada por las autoridades correspondientes.


Se vendía oro, plata, piedras ricas, plumas de finos colores, ropas de distintas clases, pieles de venado, puma, jaguar etc., ellos mismos califican que era un pueblo de las más alto cultura de su tiempo y de espacio. El propio Cortez manifestó a Carlos V que las cosas vistas le parecían no solamente increíbles sino que escapaban a su entendimiento en relación directa con el mercado y la plaza Tlatelolco manifestó que era dos veces mayor que la de salamanca.

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